domingo, 19 de julio de 2015

Si..

Si supiera contar lo que siento
cuando el viento suspira
y la luz más temprana
murmura suavemente su aliento
el eco de alguna voz lejana
rebota entre las piedras
en las calles tranquilas
y da igual que sea ahora
la primera mañana o la tarde serena
si contemplo innúmeros aspectos
los átomos que juegan
dando forma a tu tempo
tan repleto de vida
¡cómo saber porqué!
de colores que vibran
luminosos
matices dentro de matices
mil destellos ardientes
encienden una rabia alegre en el pecho
mareas seductoras
en tus besos borrachos de espuma
en tus ojos la luna
las estrellas danzando en el espejo
y en los ríos
las enormes distancias
del espacio y el tiempo
infinito en las pieles
las fronteras malditas
tan soberbias e ignaras
las montañas de puro silencio
el deseo y la forma en el viento.

Oh belleza terrible
si supiera contar lo que siento
la materia que mira,
la materia que canta
la que empieza y acaba
y alaba,
que se mece silente,
se multiplica
en la caza, o que sueña
la que es simplemente
y aquella que mata
a la que muere
oh energía incesante
si alcanzara a entenderte.

Pero sólo contemplo
idiota enmudecido
enredado entre la maravilla
esta herida de muerte,
en qué bosques complejos,
la reacción que respira
el instante que ocurre
la ecuación cuya sombra
ilumina el momento
en que tu enorme mirada
desnivela algún alma.

Tanta vida
por las mismas cadenas enlazada
las flores del dolor
danzando en tu mirada
¿has visto a la leona y sus cachorros devorados?
es sólo presente sin futuro
es sólo ausencia de elección
la inocencia del niño que se rompe
la hormiga que se afana para nada
el viento que gime entre las ramas
la tarde que brilla azul cansada
donde aún flota el beso que no fue.

La integral de exponente x cuadrado
igual a raíz de pi
la mente desolada
la risa estremecida del deseo
el abrazo de amigo
unos que vienen, otros que se van
aquellos que amaron como si fueran dioses
el riesgo, lo seguro, la aventura
todo se desvanece lentamente
las lágrimas la química
si es que hay un algoritmo que desgrana
el devenir cambiante de los mundos
maldigo la instrumentalización de lo que somos
bendigo sus rutinas si de algún modo salvan
los besos, las miradas, las caricias, los suspiros
los sempiternos gestos que se apagan
si el tiempo es una trampa
del dios de antes al que fue después
yo canto rebelde, enajenado,
danzarín que bebe subversivo y absurdo
la hez de su derrota
desde dentro del sistema yo celebro
yo canto para nada
la risa y el llanto en la mirada

lunes, 20 de abril de 2015

anciana

La primavera temprana, el sol brillante y tardío
enciende el plástico barato de las mesas del bar,
donde un árabe, capitán de su nave en algún mar,
divisa absorto la llegada del estío.

Pasan fugaces los senderos del asfalto,
sin cariño ni amor, sin la señal,
aquejados quién sabe de qué mal,
cada gesto ayuno de lo alto.
Ay, mi anciana oscura y afilada,
templo trágico y exhausto,
que esquiva mi mirar.

Tomar tu corazón quisiera entre mis manos,
hacia un horizonte sin final,
desplegar sus alas en vilanos
que se funden en el mar.
Desposeídos,
de este atardecer que arrebata nuestros nombres,
esta luz que nos apremia ahora,
¿no escuchas sus bramidos de batalla?
Anciana si pudiera liberarnos,
las malditas y mezquinas cadenas esquivar,
este olvido fatal que nos aflige
y nos termina antes siquiera de empezar.

domingo, 8 de febrero de 2015

Danza fugaz

A veces baila,
a veces se pregunta
si existe algo mejor que bailar.

Gira la noche de las ausencias
y la feria de las mentiras
respira indiferencia
se ríen risas
se lloran lágrimas
y se pierde
o se gana.

A veces baila,
a veces me pregunta
si existe algo mejor que bailar.

Deslizaste frágil
tu caricia helada
borrando algún recuerdo
con tu lengua de agua,
hermana de mi sed.
Por ti elegido,
hojeé algunas páginas
en el alfabeto de la maravilla.
Recité mis versos,
rellené los impresos:
aquel rostro expectante
detrás de la ventana...
Pagué todas mis deudas
y planché mis camisas,
es sólo que,
a veces danza
a veces se pregunta
si existe algo mejor que danzar.

Lo siento,
musité mi oración
y guardé los preceptos
pero nunca importó.

Todos los sueños que soñé
nunca podrán distinguir al bailarín
de su danza
pero tampoco importa.
A veces danza...

domingo, 1 de febrero de 2015

Cuatro paredes

De la desolación recuerdo
el resplandor del viento perseguido por la arena
en mi boca el resabio
la mordedura torpe de los labios de acero
los dulces senderos en tus manos tendidas de caricias
cuchillas frías bebiendo del cuenco dorado de la tarde
en la distancia el fulgor de aquel vestido roto
verdes jirones danzando al son de espuma
alzada en el instante
junto al zen de los monjes iluminados
en el templo de las horas apostando serenos las mil vidas
zambulléndonos más allá del nirvana
en pos de nuestros nombres.

La fuerza brillante de tus golpes
en medio del combate
las carcajadas estentóreas de la muerte
todavía el eco de su lamento resuena
en los pasillos del cosmos
ante  la feroz insistencia de nuestra victoria
risueños locos, indómitos,
nómadas de la senda innúmera
extraviados entre arena y viento
en el prístino hueco de la nada
cabalgando sempiternos hasta el santuario.

Alegres sí, inconcebibles,
hermanos en el deleite inefable
de la derrota absoluta
tras sentarse en el centro del bullicio
colmando las estrellas de silencio
oh luceros ardientes
yo recorrí los eones de albor y tiempo
más allá de sus labios bruñidos
en el desamparo de su gélida belleza
lucen tenues sus lágrimas
sacien la sed de mundos
sí, recuerdo,
sentados sigilosa y puramente
meditando las espirales que bostezan
y cuando el gong resuena
la senda nos encuentra otra vez
la polvareda del camino nos anuncia
que la nada fue solamente otra ilusión.

domingo, 11 de enero de 2015

Plegaria


Concédeme percibir esas secuencias
que delinean el mundo
brillante en sus heridas.
Entre las cuerdas ilusorias del espejo,
deja que me deslice,
buscando aquél reflejo,
el lugar glauco de las olas.

En la vorágine incesante del anhelo,
en esta mañana del cosmos que se inicia,
muéstrame que no somos esqueletos de arcilla engalanados,
sino caricias que transitan
completando los huecos.

En este globo embarullado,
no una mancha fugaz,
sino el líquido rumor de los océanos
y su deleite insondable,
donde transcurre el juego.

Más acá de los grises confines del fracaso,
no el estruendo del dolor lo que acontece,
sino el rugir sempiterno de la mar
donde, nautas eternos, navegamos.
 No el suspiro helado y ausente que parece,
sino una brisa loca, hermana,
besándose,
ardiente entre las ramas.

Otórgame el abandono sin fronteras,
el deleite del cambio,
que se ama en las pieles surcadas,
pródigas, sedientas,
hijas del lecho oscuro 
donde el tiempo germina en tu sonrisa.

No el sonido descuidado del cansancio,
como la bota indiferente en el asfalto,
sino el aleteo del viento en aquel bosque,
el giro iluminado que breve chispea en las alturas,
el recuerdo de tu huella desnuda en lo más alto.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Esa voz

Atravesad atravesad mi noche
bastardas visiones infectadas
si existís malditas
acaso yo no pueda beber vuestro silencio
ah el vacío y su sabor
de oscuridad cegada sin estrellas
tan sólo los harapos hirvientes del fracaso
y el tic-tac necio del tiempo
qué es esa voz
es muerte es vida
es el dolor que olvida
qué es esa voz
en esta mi noche de febril delirio
acaso no navegue más
debo saber debo beber
la voz
del niño
la del ingeniero
la poetisa filósofa tan sabia
era francesa, creo,
tímida y callada
murió en aquella pensión abandonada
pero yo la recuerdo
el yonki de mirada dulce
adicto a la belleza y la derrota
qué es esa voz
en esta muerte que mastico
ardiendo
ardiendo a través de estertores
¿Quiénes sois?
si sé que yo estoy solo
vosotros solo sombras
pero la poetisa, el ingeniero, el niño
perdidos
qué es esa voz que llama
hay una playa
las olas los recogen
mi niña se ilumina
súbita la espuma es su sonrisa
sucesión infinita
de infinitos deleites insondables
su tribu
mientras tanto transcurren los eones
y yo camino entre las sombras
no sé quien soy
no lo dicen los susurros
los silentes y helados murmullos
el suspirar gélido en las ramas
siento como las cosas siempre me abandonan
no logro que me importe
¿Quién eres tú?
difícilmente percibo tus abrazos
como el estupor de la niebla
en los muelles desiertos
en los bosques umbríos
qué es esa voz que una vez no escuché
y siempre va conmigo

miércoles, 5 de noviembre de 2014

infinitos

a veces somos infinitos
a veces ardemos todavía
como el fuego puro del comienzo
consumiendo los corazones desolados
de los poetas errantes
hijos del viento
forajidos
a los que nadie besa
pero que tantos aman
lo sé
como sé a mi piel
que nadie puede arrebatarme
sin hurtarme a mí mismo
fuimos eternos y distintos
por eso no lastiman demasiado
aquellas horas limpias y perfectas
momentum cristalino
sé que la noche
delicada, quieta e imposible
con más besos que instantes
genera su propio espaciotiempo
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